La noche me espera, me condena y me lleva a comprender el silencio rotundo. Es una invitación a detenerme y pensar antes de soñar, el preámbulo del día antes para saber que sucederá después con expectante curiosidad. Noche, ambivalente, amada y odiada. Es mi forma de contemplar este momento balances y rendición de cuentas.
Noches.
La noche me espera,
mientras tenga vida,
durante cuando muera.
Me condena a pensar,
merece la pena avanzar.
Me lleva cada día más,
a no limitarme nunca
y a no rendirme jamas.
HSimón.

